25 de agosto de 2007

¿Qué nos hace ídolos?

Pequeñas barbaridades

¿Qué sería de Spinetta sin sus acordes? ¿Qué pasaría con Chico Buarque sin Río de Janeiro? ¿Podría Bob Dylan no ser un porfiado? En lo incorrecto, en la equivocación, aparece el factor humano. Y entonces se revela el estilo de un creador


LANACION.com ADN Cultura Sábado 25 de agosto de 2007


Consigna para entregar al profesor:

1) Luego de la lectura de la nota anterior, lee el cuento de Fontanarrosa "Lo que se dice un ídolo"y elabora puntos de contacto temático entre ambos. (Mín. 500palabras)
No dejes de ver la entrevista a Roberto Fontanarrosa
Consigna para incluir en un comentario a esta Entrada:
2) ¿Qué valor asumen las palabras en la caracterización del personaje de Fontanarrosa? Cita ejemplos.
3) ¿Qué estilo periodístico es el que utiliza Fito Páez en la revista ADN Cultura del diario La Nación? Establece relaciones de pertenencia entre este diario de estilo blanco y su suplemento.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El Negro Fontanarrosa en su cuento da la idea de lo que es un ídolo para la gente, ese que se esfuerza por serlo, realizando actos incorrectos simplemente por llamar la atención, ese es considerado un verdadero ídolo. No así, quien intenta dar el ejemplo de cómo las cosas pueden solucionarse pacíficamente, de lo que es correcto y lo que no lo es, y como deberíamos actuar con nuestros semejantes.
Por ejemplo, Pedrito era reservado, los errores que cometía no los divulgaba, sino aprendía de ellos y trataba de no volver a equivocarse, pero por su forma de ser nadie lo reconocía como un ídolo, hasta que le originaron un escándalo con una tal Mirna Clay, ahí comenzaron a mirarlo con otros ojos, pero luego de que se arme el escándalo con la mujer Babette, y golpee a un periodista que divulgó historias falsas sobre él y esta mujer, fue después de esto que lo trataron como a un ídolo, solo porque al exponerse públicamente su vida privada y por un error que llamó la atención de muchos y divirtió a muchos otros, fue considerado un ídolo.
Por su lado Fito, en su artículo, trata sobre como los errores de las personas influyen en la personalidad de la misma, dice que los mismos son parte de nuestra persona, ayudan a diferenciarnos de los demás, a crear nuestro carácter, etcétera. Da un ejemplo con Charly García: … “¿Podría Charly García ser pensado sin la idea del caos y la sobriedad en una misma pieza musical?”… ,. Pues bien, este hombre es considerado por muchos como un ídolo, esto quiere decir que sus seguidores viven en el caos o esto es lo que los atrae o simplemente llama su atención. La idea que se sostiene de ídolo hoy en día es errónea, pues un ídolo es alguien a quien buscamos parecernos y seguir sus pasos, ¿pero acaso todos queremos seguir los pasos del señor Charly García y golpear a nuestros empleados por el simple hecho de que se nos ocurrió en ese momento?. La manera en que resolvemos nuestros errores marca nuestra personalidad, y la forma en que los enfrentamos nuestro carácter.
Entonces debemos elegir a un ídolo considerando su carácter y personalidad, que marcan su estilo, así podremos darnos cuentan como y quienes queremos ser en la vida, pues un ídolo nos ayuda a definir, en parte, estas cuestiones tan relevantes.
(Amalia)

Anónimo dijo...

El texto de Fito Páez y el cuento de Fontanarrosa “Lo que se dice de un ídolo” tienen como punto de contacto el tema de cómo se llega a ser alguien importante, famoso, destacándose del resto de las personas. Pero sobre este mismo tema plantean opiniones opuestas.
Para Fito Páez lo más importante para llegar a ser un artista de alto nivel es poder lograr tener un estilo propio, personal, que lo identifique y que lo haga único e inigualable. Para llegar a esa “gracia que nos diferencia del resto del mundo” hay que hacer mucho sacrificio, esfuerzo, trabajo. No se consigue de un día para el otro: “las obras de los grandes artistas se construyen en el tiempo”. Solamente después de muchos errores el artista al fin encuentra su estilo y llega a la cima: “En lo incorrecto, en la equivocación, aparece el factor humano. Y entonces se revela el estilo de un creador”.
Esto es muy diferente a lo que plantea el cuento de Fontanarrosa. Éste nos muestra que para poder llegar a ser un ídolo no hace falta ni sacrificio ni trabajo, sino que lo importante es que la gente se identifique con vos. No importa que seas talentoso ni tampoco buena persona.
Esto se ve en la historia de Pedro. Antes él era tranquilo, no hacía nada malo y no se metía en líos dentro del campo de juego: “ocho años jugando en primera y no lo habían expulsado nunca ¡Nunca, mi viejo nunca! Ni una expulsión ni una tarjeta amarilla aunque sea”. En ese momento la gente lo consideraba “un jugador más” del equipo: “Y la hinchada lo quería, si, pero nada más”.
Todo cambió cuando los medios periodísticos le empezaron a inventar romances con mujeres. A partir de ahí él empezó a cambiar de a poco su carácter, hasta que un día dentro de la cancha un jugador lo cargó por los comentarios de la prensa y él, que nunca había pegado, reaccionó dándole “una quema en el medio de la trucha que lo sentó de culo en el punto de penal”.
Lo que muestra este cuento es que en un país como Argentina los que se hacen famosos no son los mejores, sino que la gente admira a personas sin valores, con las que siente identificada.
Como le pasó a Pedro, a quien no lo tenían en cuenta hasta que salió el chisme de que tuvo relaciones con Mirna Clay e Ivonne Babette y le pegó “al terrible Carpani, el choma que se comía a los pibes crudos”.
En conclusión, como dije antes, lo que plantea este cuento es lo opuesto a lo que dice Fito Páez. Pienso que los dos textos tienen cada uno su parte de razón o verdad, porque en Argentina veo que suceden las dos cosas: personas geniales que se destacan porque consiguen tener un estilo diferente a los demás (Maradona, Chaplin, Bethoven, Sandro), y otros que son exitosos sin ser especiales ni buenos (Ileana Calabró, Wanda Nara, Nazarena Vélez).


(Roque)