30 de mayo de 2010

Juan Pablo Renzi: volviendo a la Exposición

El arte de Renzi


"La obra de arte debe surgir de la relación consciente entre la posición estética del artista y su posición ideológica."


El general Mambrú

esmalte y óleo s/ tela
1965-1966
200 x 150 cm.
Firmada y fechada en ángulo inferior derecho.
Ingresa al museo en el año 2003. Donación de María Teresa Gramuglio.

Juan Pablo Renzi nace en Casilda (provincia de Santa Fe), el 21 de junio de 1940. Estudia dibujo y pintura con Gustavo Cochet en la Escuela Municipal de Bellas Artes de Pergamino.

Entre 1960 y 1966 concurre al taller de Juan Grela en la ciudad de Rosario. Cursa cuatro años de Bioquímica en la UNR; carrera que abandona en 1962 para dedicarse de lleno a la producción plástica.

Entre 1963 y 1966 realiza sus primeras exposiciones con una serie de grandes telas que manifiestan la influencia de los expresionismos extranjeros.

Durante este período, Renzi participa en varios salones y realiza obras experimentales, dicta numerosas conferencias sobre artes plásticas, escribe manifiestos y prólogos de catálogos.

Es una época en la que expone sus obras con tres compañeros del taller de Grela: Aldo Bortolotti, Eduardo Favario y Carlos Gatti. Más adelante, estos artistas pasan a conformar, con otras agrupaciones que se originan en el mismo contexto, el Grupo de Vanguardia de Rosario que, sumado a la vanguardia porteña, en 1968 lleva a cabo “Tucumán Arde”. Una obra de denuncia con carácter estético-político que se ha convertido en uno de los hitos de la historia del arte argentino.

Realizada entre 1965 y 1966 (año del golpe de estado de Onganía), El general Mambrú representa el cierre de la época expresionista de Renzi. En este sentido se la considera una obra clave, “el primer comentario político explícito del autor “por fuera” del ámbito del arte. Un multiprocesado de informalismo y neofiguración, en el cruce de la mirada constructiva de Grela y cerca de la sensibilidad de Berni y Gambartes; Renzi pinta al Mambrú y algo se quiebra en su relación con el hacer”. (1)

En efecto, El general Mambrú marca el primer antecedente de un gran cambio, el que lo conduce luego a enrolarse en el campo de la vanguardia estética y política.

Las Vanguardias Literarias

¿Qué es el Realismo?

29 de mayo de 2010

Ejercicios de tarea para quinto año Producción

Proyectos:
Unirse a Hora Libre con artículos.

Leer material para redactar idea de proyecto de Diputados por un día.

Aula:

Actividades en el blog:

1) Lee completo el texto de Tomás Eloy Martínez sobre el canon nacional. Identifica sus ideas principales.

2) Comenta en 20 líneas el artículo publicado en la entrada del blog: Los textos del Bicentenario: El lugar del escritor. Tener en cuenta especialmente la temática que plantea y lo trabajado en clase. Relaciona este texto con el anterior.

3) Busca la entrada: El matadero de Esteban Echeverría: lectura de la violencia y en ella el vínculo Relaciones entre Facundo de Sarmiento y Matadero de Echeverría. Lee el texto para comentar en clase. Anota algunas citas para discutir entre todos. Imprime el texto para incluirlo en la carpeta escolar.

4) Cuatrimestral: lectura completa de “La ida de Martín Fierro” de José Hernández . Trabajo a acordar en clase. Bibliografía a determinar.

17 de mayo de 2010

En tiempos del Bicentenario: Leemos Martín Fierro!!

La creación literaria de Hernández, fue traducida a más de 70 idiomas. Se publicó por primera vez en 1872 con el título El Gaucho Martín Fierro, y luego su continuación (segunda parte) se publicó en 1879, con el título La vuelta de Martín Fierro. Hoy es considerada una única obra indisoluble.


El "Martín Fierro" es considerada la obra literaria nacional de Argentina por antonomasia. Ha sido llevada al cine, al radioteatro, al teatro, a la televisión, se han hecho animaciones, numerosos artistas plásticos han pintado e ilustrado sus paisajes y versos, y numerosos músicos de todos los estilos (folclore, tango y rock) han compuesto canciones a la figura del gaucho rebelde creado por Hernández que se convertiría en héroe nacional.




8 de mayo de 2010

Los textos del Bicentenario: El lugar del escritor

En un artículo publicado en ADN, Alvaro Abós opina que una buena manera de celebrar nuestros doscientos años podría ser recordando los libros que nos definen como país.

“Cabe preguntarse qué sería de este país sin sus libros -dice-. Sin el Martín Fierro impreso en papel de estraza que vendían los pulperos. Sin El matadero, ese cuento tan feroz que tuvo que mantenerse guardado treinta años antes de ver la luz, ese cuento que enseña cómo la violencia y el crimen fueron la matriz que nos fundó y cuánto hemos penado por contenerla y agotarla, a veces, sin conseguirlo”.

“¿Qué sería de este país sin el Facundo, que sigue siendo el libro que nos explica mejor que el último éxito de la mesa de novedades?”, continúa Abós, y su artículo remite en parte al discurso de Tomás Eloy Martínez en la apertura de la Feria del Libro 2004, cuando dijo que esta nación no fue creada por la espada sino por el libro, y generó bastante controversia..

Más allá de la polémica, lo cierto es que por diversas circunstancias la Argentina ha ido perdiendo algunas características que la destacaron desde su origen, y que se relacionan con la idea de un país culto, basado en el esfuerzo y el trabajo y respetuoso de la actividad intelectual. No sólo pudimos enorgullecernos de tener una escuela pública modelo, que garantizaba la igualdad de oportunidades y el ascenso económico y social. También tuvimos una universidad estatal de excelencia, constituimos el mayor polo cultural de América latina, y nuestra industria editorial fue pionera en el mundo de habla hispana.


Hoy, en cambio, los intelectuales viven y trabajan en una sociedad en la que la cultura importa poco. Son ignorados por la mayoría de sus compatriotas, que rara vez los leen, y la difusión de sus obras se limita a poco más que los suplementos culturales de algunos diarios (a propósito de esto, Arturo Pérez Reverte comparó los suplementos con la orquesta del Titanic, que seguía tocando mientras todo se venía abajo, lo que nos trae el consuelo de pensar que se trata de un fenómeno universal).

Sin embargo todos los años, durante tres semanas, el libro logra un protagonismo inusitado y llega a los noticieros y las tapas de los diarios. Aunque la Feria del Libro se agota en sí misma -ya que su convocatoria no se traduce en mayores visitas a librerías o bibliotecas- su importancia es grande y vale la pena apoyarla y aprovecharla.

Pero en esta edición algunas cosas cambiaron. Por razones no del todo aclaradas, en la ceremonia de apertura no se escuchó la voz de ningún escritor. Y más allá de las multitudes, y las ventas, y de todo lo bueno que sabemos que la Feria tiene, los actos culturales más difundidos y recordados fueron, paradójicamente, aquellos en los cuales los autores no pudieron hablar.